Jacques La Doce es uno de esos viejitos que aquí llaman errantes.

Viven donde hay trabajo durante toda su vida hasta que ya no pueden más y se quedan en la calle. Él, además, se está quedando ciego.

Lo llevé a un operativo médico y después de hacer todos los trámites necesarios se acobardó y no quiso operarse. Dos semanas después su situación había empeorado y decidió que quería operarse. Ya era tarde. Aún y así conseguí a través de la Fundación organizar un operativo médico oftalmológico y entró en la lista de los que hay que operar urgentemente. Si todo va como tiene que ir, será operado la primera semana de septiembre.

De momento está bastante mal. Le he conseguido una habitación y lo estoy manteniendo, sólo que los fondos se están acabando y no se como podré seguir financiándolo todo.

Pero ya veré…

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La situación de Jacques era mucho peor de lo que parecía. Se enfermó hasta el punto en que tuve que llamar al Dr. Cedeño para que me orientara sobre el diagnóstico y así saber donde llevarlo.

El Dr. Cedeño me aconsejó que lo llevara con urgencia al hospital y así lo hice. Le diagnosticaron cancer de hígado en fase terminal a menos que se hiciera un transplante lo cual, para una persona de estas condiciones, es prácticamente imposible por una cuestión económica y porque, por lo visto, en República Dominicana no es muy frecuente hacer este tipo de operaciones.

Dos semanas después murió.

Quiero agradecer al Hospital de Salud Pública y a su director Dr. Rincón que nos apoyaron en todo momento e hicieron que Jacques pasara sus últimos días sin muchos dolores y muy bien atendido.

Hasta siempre Jacques.