AVISO IMPORTANTE: LAS FOTOS DE ESTA PÁGINA PUEDEN HERIR SU SENSIBILIDAD

El caso de José Tillot es uno de los más antiguos además de ser uno de los más escandalizadores, tristes y deprimentes. Así que si sois especialmente sensibles, o tenéis un mal día, mejor no sigáis leyendo.

La primera vez que vi a José estaba en su habitáculo de 3m2 de paredes verdes manchadas del negro humo de carbón, en un colchón extra fino puesto directamente en el suelo, lleno de pipi y con su hernia testicular (me perdonen si no uso el término médico correcto) saliendo de sus pantalones. Parecía desnutrido, estaba sucio, y el único sonido que salía de su boca era algún gemido que no se si era de dolor o es que lo estábamos molestando.

Hablando con sus vecinos supe que José era ciego, que su vecino más cercano cuando tenía algo de comida (lo cual no era muy frecuente) la compartía con él, que de vez en cuando (seria una vez por semana aprox.) el mismo vecino lo lavaba, y que no existían familiares ni hijos.

Por aquel entonces yo no conocía aun la existencia del asilo de ancianos donde lleve a Clemencia, así que lo único que se me ocurrió fue llevarlo al hospital de salud pública de La Romana. Os relatare los hechos y vosotros mismos juzgad.

1er día

Voy a buscar a José. El vecino bondadoso y yo lo lavamos. Con ciertas dificultades conseguimos meterlo en el coche y de ahí al hospital. Cuando llegamos, y supongo que por el estado lamentable de José, al poco nos dieron una cama en una habitación donde todos tenían dengue. Desde mi ignorancia a lo que medicina se refiere, cabía la posibilidad de que José estuviera infectado del VIH y por tanto tuviera sus defensas muy bajas, a parte el hecho de su evidente desnutrición.

En la habitación hacia calor, y había mosquitos. El dengue se transmite a través de la picadura de cierto tipo de mosquitos. Muy tranquilizador no era. En fin, había sido una jornada muy dura, decidí ir a descansar.

2º día

Por la mañana tuve que trabajar en otros casos y la falta de fondos dificultaba la movilidad de un lugar al otro. Así que tuve que pedir un pasaje en autostop. Llegue hacia las 15:00h al hospital.

José estaba en otra habitación. Su comida estaba en la cama de al lado, que en ese momento estaba desocupada. Estaba envuelto en sábanas llenas de su propio pipi y el tubo de suero estaba enrollado a su cuello casi al punto de estrangularlo. Lo liberé del suero y llamé a la enfermera de turno.

Tarde unos 30 minutos en encontrarla. Cuando llegó le pedí sábanas limpias. Me contestó que no había. Insistí casi hasta el punto de enfadarme. Llegó el director del hospital, vestido de traje chaqueta. Movió las manos, dio un par de órdenes y se fue. Mandaron a buscarlas. Llegaron después de una hora y media.

Mientras le di de comer a José. Le expliqué a la enfermera que José era ciego y que si ponían la comida en la cama vecina y no se lo decían, aparte el hecho de que no puede levantarse a por ella, él no podía verla. Traté de hablar con un médico para tener un díagnóstico. No estaban. A la enfermera le tuve que decir yo que había una probable anemia, desnutrición, hernia y la ceguera que eso era seguro. Me fui, tratando de asimilar todo lo ocurrido.

3er día

Trabajo por la mañana con otros casos. Autostop. Hospital. José está en otra habitación. Siempre envuelto en pipi. Lo baño. Me peleo por unas sábanas limpias. No las consigo esta vez. Busco por todas partes. Me cuelo en la lavandería. Encuentro una. La cojo prestada. José no ha comido. Pregunto por qué a la enfermera de turno. Se la llevaron porque José no se la comió. ¡Alguien se la dio? No. ¿Alguien le dijo que estaba ahí? No.¿ Alguien le avisó que se la llevaban? No.

Le explico de nuevo que José es ciego. Que yo no puedo llegar antes de las 15:00 o las 16:00h. Le pido por favor que le den la comida y si no que esperen a que yo llegue. Busco al doctor. No está. Me voy.

CIMG2949
CIMG2948
CIMG2956 CIMG2957
CIMG2955
CIMG2958
CIMG0005


4º día

Trabajo por la mañana. Autostop. Hospital. Quieren cambiar a José de habitación. Llega el camillero arrastrando una silla de ruedas. Sólo. Levanta a José, que es mucho más alto que él y pesa muchísimo. Lo deja caer en la silla. Posición en que queda José: Pierna derecha enganchada a la rueda izquierda. Pierna izquierda cruzada con la pierna derecha presionando la hernia de los testículos. El busto completamente caído hacia la izquierda de la silla. Mano izquierda tocando el suelo.
Yo creo estar en una película de terror…

Paro al camillero, que parecía decidido a transportar a José en esa posición, y colocó bien el cuerpo de José. Trato de explicarle al camillero que cierre los ojos y que se ponga en esa postura a ver que siente. Se justifica diciendo que falta personal en el hospital. Llevamos a José a la otra habitación. La habitación está inundada. No parece importarles por el momento.

Al poco llega otro paciente en la cama vecina. Necesita una transfusión de sangre para ser operado. Es un grupo sanguíneo común, pero no hay sangre. Tiene que esperar.

José se tapa la cabeza con la sábana. Voy a por un jugo. Trato de dárselo. Llega un grupo enorme de personas a visitar al paciente vecino. Todos le oran. José me tira el jugo encima. Esta enfadado conmigo. El grupo se gira y una señora se acerca. Le pone una mano en el estómago y otra en la barriga. Todos empiezan a gritar. ¡Sal de su cuerpo! ¡por el poder de Dios, sal de ahí! ¡Dios todo poderoso! ¡Amén! ¡Amen! Terminan esas 15 personas de gritar. Se gira la señora y me dice: - Dale el jugo. Se van todos. Levanto a José, le doy el jugo. Se lo bebe. Se acuesta. Me voy, estoy aturdida. Debo descansar todavía me queda el largo camino de vuelta. Espero encontrar rápido un pasaje.

5º día

Voy a ver si puedo meter a José en otro hospital. Esto no puede seguir así. Hablo con el hospital del Buen Samaritano, que tengo entendido que es uno que incluso hace operativos médicos en los bateyes. La trabajadora social un encanto. Me aceptan a José.

Las ambulancias de salud pública: una rota, una accidentada y la otra supuestamente en la capital. Nada que hacer.
Alguien me habla de un tal Toni con el pueblo. Es un presentador de un programa de la televisión local, que supuestamente ayuda a los pobres. Llamo. Diez minutos más tarde aparecen la ambulancia, dos camilleros muy dispuestos, y un videógrafo. Recogemos a José para llevarlo a lo que será su salvación. Eso es lo que quiero creer…
Llegamos al Buen Samaritano. Dejan a José en una habitación de urgencias. Enseguida aparece un médico, una enfermera y la trabajadora social. Ella habla con José que a estas alturas está muy enfadado. Me siento culpable.
José ya no quiere hablar castellano. En haitiano, le dice a la trabajadora social que su cuerpo ya no sirve, que sólo reza para que su alma se la lleve Dios.

Hablo con el doctor. Le explico que no tengo ningún diagnostico porque nunca logré hablar con el médico que supuestamente atendió a José. Le digo el nombre. Ellos lo conocen. Lo llaman. Se confirma todo lo que ya sabíamos, y como extra me dicen que José Tillot tiene Hepatitis B, y que lo saben desde el primer día. Bien. ¿Y por qué nadie me dijo? ¿Por qué juegan con la vida de las personas así? ¿Y si no se me hubiera ocurrido ponerme guantes cuando lo tocaba?!?!
La Hepatitis B lo cambia todo. Ahora, a mi horror, descubro que NADIE quiere a José. Van a devolverlo a su casa. Les pido tiempo para conseguir una cama. Me dan unos días, a duras penas porque José se está poniendo agresivo con todo el mundo.

6º día

Trabajo. Trato de conseguir una cama, sin éxito.

7º día

Me llaman del Buen Samaritano. Están llevando a José a su casa. No tuve tiempo. Le dejaron un pequeño colchón extra puesto encima del otro lleno de pipi.

Tanto esfuerzo y sufrimiento para estar de nuevo en el punto de partida… sólo que con una diferencia: José Tillot está muy enfadado con la persona que lo llevo a todo ese sufrimiento, o sea, yo.
Dos días después Dios escuchó las plegarias de José Tillot, y se lo llevó. Esperemos que a un mundo mejor.
Yo me quedo con lo que aprendí. Aprendí que el hospital de salud pública de La Romana no funciona. Y aprendí que ofrecer ayuda cuando nadie te la ha pedido, no soluciona.

Y lloré tanto que ahora soy más fuerte con los casos que se presentan.