Marie es una mujer de 53 años que desgraciadamente padece la enfermedad del bocio, y tiene éste como una pelota de tenis.

Hemos hecho todas las analíticas necesarias para operarla lo cual nos ha llevado mucho tiempo, viajes y dinero. Ahora solo falta una electro-cardiograma, una placa y un nuevo hemograma porque en el último le habían detectado anemia, como es el caso de mucha gente aquí. Para ello, hemos tenido que fortalecerla antes de llevarla a quirófano.

El viernes 27 de agosto tenemos hora con el cirujano que la va operar para que nos de la cita para la operación.

El resto está por ver.

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Se hicieron los análisis que faltaban, se recuperó a Marie de la anemia, se concertaron el día y la hora de ingreso en el hospital para la cirugía… y el día antes…

Me llamó la hija de Marie diciendo que ella había tenido que irse a Haití y que no podría ser operada por ahora…

Si lo miro desde el punto de vista material, fue un desastre ya que todo el dinero invertido en ella podría haber servido para otros casos, pero como este trabajo es con personas y no hay que dejar de lado el lado humano de las cosas, yo interpreté que Marie se asustó.

En realidad era una operación muy difícil y yo también sentí miedo cuando nos dieron la última cita, a pesar de que los médicos que le estaban dando seguimiento y que la iban a operar eran de los mejores del país para ese tipo de operaciones…

Yo no puedo forzar a nadie ni convencer a nadie a hacer algo que además puede cambiar el curso de vida de toda una familia. Supongo que el planteamiento que se hizo Marie es, que si vivió con el superbocio hasta ahora, podía seguir viviendo tranquilamente.