02 de Febrero de 2011

Una vez más, necesitamos tu colaboración para acabar de construir la casa para la familia de Gabriela y Ariel que financia la fundación, debido a los motivos que relato a continuación:

Hace muy poco, la familia de Gabriela y Ariel tuvo que dejar la casa que les habían prestado porque la dueña no quería dejarsela más. Volvieron al Batey y quedaron divididos. Gabriel en San pedro con una tía, Cho Cho, Toñé y Ariel con los abuelos maternos y Gabriela con una tía en La Romana.

Los vi a todos más flaquitos, tuve que darle en un par de ocasiones algo de efectivo a los abuelos maternos ya que no habían comido y no tenían posibilidades para hacerlo, y seguí buscando una manera de construirles la casa, que como todos recordareis, está financiada por la fundación.

Hace unas dos semanas, fui alertada por un vecino de la familia de que el padre tenía un problema grave con la justicia, y la policía tenía carta blanca para dispararle si no se entregaba.

Los busqué en el Batey: la abuela paterna ya no vivía ahí, los abuelos maternos no sabían nada del paradero o por lo menos eso decían. Entre los vecinos nadie sabía nada.

Seguí buscándolos hasta que di con la mamá deprimidísima y los 4 más pequeños: Gabriela a la que ya le han crecido los dientes y está preciosa, ChoCho, siempre sonriente pase lo que pase pero con una mirada que le desgarra a uno el alma por triste que está, Toñé que casi siempre está enfadado con el mundo y Ariel que, amorcito, cada vez que me ve me regala su mejor sonrisa.

Aunque a otros pueda parecer, dentro de la precariedad, la situación más normal del mundo, les llevamos juguetes, ellos juegan y ríen los mayores nos observan… yo sentí en lo más profundo de mi ser todo el desespero que había en ellos. El modo en el que me miraban era como el más sonoro de los gritos de socorro. La mamá lloró en mis brazos, Gabriela buscó mis abrazos protectores pero si le preguntabas por su estado de ánimo te decía que todo estaba bien con una tristeza de tan fuerte, casi palpable…

Así que todos aquellos que querais colaborar, ahora es el momento.Tenemos el terreno que la fundación compró en su día, tenemos la mano de obra entre los familiares de la mamá, y yo tengo el tiempo de supervisarlo todo. No me iré de este país si no les construyo esta casa.

¡Gracias!

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