Proyectos más grandes se han llevado a cabo, y estoy segura que con vuestra ayuda y la de Dios, todo se hará posible!

Dar un tomate acaba con el hambre de hoy. Enseñar a cultivarlo acaba con el hambre de mañana…

Cierto es que luchar contra el hambre en el mundo no es tarea fácil, pero educar a la gente, especialmente a los niños para que puedan trabajar el día de mañana y no tener que pasar las penurias que pasan sus padres, puede ser de gran ayuda.

Con este proyecto se pretende enseñar a niños y adolescentes a realizar trabajos artesanales, a aprender algún oficio o simplemente abrirles nuevos horizontes.

Dándoles así la posibilidad de elección. El saber no ocupa lugar y cierto es que en momentos de crisis, los conocimientos que uno tiene le pueden sacar a uno de un apuro.

Hemos encontrado ya algunos profesionales y artesanos que colaborarán con el proyecto, cogiendo dos o tres alumnos en sus clases, para formarlos.

Algunas personas se han ofrecido voluntarias para realizar cualquier tipo de actividad con los niños, y yo personalmente, puedo enseñarles desde macramé, hasta confección de títeres con papel cartón, pasando por bisutería de alpaca, adornos florales, tocar la flauta e incluso el violín.

¿Qué necesitamos para este proyecto? Si tenéis pensado pasar las vacaciones en algún lugar de República Dominicana, os sugiero Bayahibe, así de paso… podemos montar un taller con vuestros conocimientos!

DINERO. Si, lo que más necesitamos aquí es dinero. Inicialmente, el director de la Escuela me había cedido la casa que le corresponde para vivir en el batey, que está en desuso. Se pintó, se arregló, y cuando ya estaba casi apunto, la empresa propietaria de los bateyes, se negó a que se usara la casa como escuela de talleres. Bueno, se negó a que usara la casa.

La ventaja que tenía esto, es que operar en el mismo batey facilitaba las cosas y el gasto se reducía enormemente puesto que solo tenía que desplazarme yo, y una vez por semana unos pocos niños.

Ahora, en cambio, debemos desplazar a unos 30 niños, 3 veces a la semana, del batey a Bayahibe (18km aprox), y viceversa, y eso encarece terriblemente el proyecto (solo en transporte se nos van unos 450 USD aprox., sin contar el material para los talleres). Pero no me desespero! Proyectos más grandes se han llevado a cabo, y estoy segura que con vuestra ayuda y la de Dios, todo se hará posible!

¡Así que en marcha! ¡Queda mucho por hacer!